Metanoética

Posición práctica para la transformación

Lo que nos cuenta Tanabe en el prólogo

El prólogo de Tanabe es contundente, va directamente al meollo de lo que la vida nos plantea a todos. Los momentos de crisis son momentos difíciles para todos, pero siempre son oportunidades para profundos aprendizajes vitales. Tanabe no desaprovechó su ocasión.

Nos introduce en la fuerte crisis que había su país, Japón, en el transcurso de la 2ª Guerra Mundial, en la que el gobierno perdió el control de la situación y fue incapaz de detener la “violenta marea de la historia” que todos conocemos. Los dirigentes ocultaron información para no comprometerse, la opinión pública fue suprimida, la libertad de pensamiento se restringió severamente y la crisis económica y la ansiedad por el futuro se apoderó de todo el pueblo. Nadie sabía a quién apelar o dónde mirar.

Pero Tanabe, nos explica que él como filósofo sufrió otra clase de aflicción. Se debatía entre convertirse en un filósofo de acción y pedir cuentas al gobierno pero por otro lado veía que la situación era de lo más inoportuna para expresar opiniones que no ayudarían a solucionar una situación de guerra.

Creo que éste punto de inflexión entre el hablar y el callar nos pasa en muchas ocasiones en nuestra vida, los habemos que hablamos y los habemos que callamos y siempre en un caso u otro vemos que podíamos haber hablado o callado. A veces, sin embargo hay aciertos, hemos callado a tiempo o hablado en buena ocasión. A todos nos gustaría que nuestras acciones y palabras fueran certeras pero fracasamos constantemente. También he de decir que los hay con un ego tan grande que se creen que no fallan nunca pues sus motivos son suficientes, aunque es sólo su pensamiento egocéntrico no una realidad compartida por todos, el egocéntrico siempre tiene una gran falta de sinceridad.

“Atrapado entre estas alternativas, fui incapaz de decidirme y me atormentaba mi propia indecisión. En este callejón sin salida, me preguntaba si debía seguir enseñando filosofía o renunciar a todo de una vez por todas, puesto que no tenía una solución adecuada a un dilema que visto filosóficamente no parecía tan difícil. Me pareció que esta indecisión me descalificaba como filósofo y profesor universitario. ”

Hajime, Tanabe (2014). Filosofía como metanoética. Prólogo. (Pag. 52). Barcelona: Herder

Desde luego una personalidad egocéntrica no llegaría a tales conclusiones sobre sí mismo, es más, otros tipos de personalidad no ven bien tal menosprecio de uno mismo, al fin al cabo, la guerra, la crisis, la mala política son cosas de las que no nos sentimos responsables, sino que los culpables son los otros. Pero tal y como Tanabe nos irá contando, esa humildad, ese reconocimiento de nuestra incapacidad, no es algo que podemos hacer nosotros mismos sino que nos es dado.

“Pasé mis días luchando interior y exteriormente con semejantes dudas y cuestiones, hasta que fui llevado al punto de la extenuación y, en mi desesperación, concluí que no estaba listo para comprometerme con la sublime tarea de la filosofía.”

Hajime, Tanabe (2014). Filosofía como metanoética. Prólogo. (Pag. 53). Barcelona: Herder

Es por ello que se expresa diciendo “fui llevado”, no culpó a la filosofía que la califica de “sublime tarea” sino que revertió su mirada a su interior a él mismo.

Digo que es un prólogo contundente pues esto que nos explica no es un pasaje introductorio para ambientar su libro, sino que es una explicación de una experiencia de vivencia de la metanoética.

“En ese momento sucedió algo sorprendente. En medio de mi aflicción, me rendí humildemente a mi propia incapacidad. ¡Repentinamente fui conducido a una nueva revelación! Mi confesión penitente – metanoesis (zange) – inesperadamente me arrojó hacia mi propia interioridad y lejos de las cosas externas.”

Hajime, Tanabe (2014). Filosofía como metanoética. Prólogo. (Pag. 53). Barcelona: Herder

Leído sin la profundidad suficiente puede parecer ñoño, débil,… o bien un artificio literario, la humildad está mal vista, o es usada por un interés egocéntrico. Sobretodo porque se confunde con la humildad que procede del miedo, del menosprecio de uno mismo y de la vida, pero esta humildad de Tanabe no tiene nada que ver con eso, es otra cosa.

“Poco importa si podía o no ser llamada <<filosofía>>: ya me había dado cuenta de mi incompetencia como filósofo. Lo importante era que me estaba confrontando en ese momento con una tarea intelectual y que debía hacer mi mayor esfuerzo para dedicarme a ella.”

Hajime, Tanabe (2014). Filosofía como metanoética. Prólogo. (Pag. 53). Barcelona: Herder

La muerte y resurrección. Luego más adelante Tanabe nos habla del proceso infinito de la metanoética. He escuchado a maestros realizados hablar de “la vida siempre fresca, siempre nueva”. El llanto de una muerte es acompañado por la dicha de que no es una muerte sino un cambio, una oportunidad de algo nuevo. Se ha de estar firmemente atento a nuestra interioridad para captar tal proceso vital.

“Llegué a esta decisión, como he dicho, a través de la metánoia o la vía de zange, y me condujo a una filosofía que no es una filosofía: a una filosofía vista como la autocomprensión de la conciencia metanoética.”

Hajime, Tanabe (2014). Filosofía como metanoética. Prólogo. (Pag. 53). Barcelona: Herder

Descripciones de la experiencia de la Nada de Tanabe hecha por él mismo:

  • La experiencia de Otro-poder actuando a través de y en zange para instarme a un nuevo avance en filosofía.
  • Confío todo mi ser a Otro-poder (tariki) y, por la práctica de zange y manteniendo la fe en Otro-poder, confirmo la verdad de mi propia experiencia de conversión-resurrección.
  • La práctica-fe-iluminación (Gyo-Shin-Sho) de mi zange, deviene la filosofía de mi existencia regenerada.
  • Yo había muerto para la filosofía y he renacido por zange.
  • No vivo más de mí mismo, sino de la vida que me ha sido concedida desde el reino trascendente de lo absoluto, el cual no es ni vida ni muerte.
  • Experimento esta nada absoluta a través de la cual renazco a la nueva vida  como nada-qua-amor.
  • También podría decir que es una experiencia de la verdad de la negación absoluta: la confirmación de la Gran Negación como la Gran Compasión.
  • La verdad de mi conversión y resurrección dependiente de tariki (Otro-poder) se confirma en la práctica y fe (Gyo-Shin) de zange.
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